LA BREVE RELACIÓN

03.04.2014 09:00


BREVE RELACIÓN DEL MODO EMPLEADO EN LAS ESCUELAS PÍAS PARA

ENSEÑAR A LOS ALUMNOS POBRES, QUE DE ORDINARIO SON MAS DE SETECIENTOS,

NO SÓLO  LAS LETRAS, SINO TAMBIÉN EL SANTO TEMOR DE DIOS

 

A. [1] En cuanto a las letras, comenzando por los niños más pequeños, se tiene una escuela o clase en la cual están solamente los que aprenden a hacer la señal de la Cruz y silabear. Y como el número de estos párvulos suele ser de sesenta o setenta, y un Maestro solo no bastaría para hacer leer individualmente en voz alta a tan gran número, se tiene colgado de la pared un cartelón con el alfabeto, de caracteres bastante grandes, y el maestro va señalando con el puntero, una por una, las letras muchas y muchas veces y otras tantas los pequeñines las van repitiendo y se ve en seguida cómo del grupo simultáneo van destacando los de mayor ingenio. Para los que comienzan ya a deletrear se tiene igualmente otro cartelón de letras gruesas con el ba, be, bi, ab, eb, ib y algunas palabras fáciles. Y cuando ya comienzan a silabear se pasan a la clase superior.

[2] En ésta se enseña a leer de corrido el Salterio. Habrá, normalmente, sesenta alumnos. Dura el ejercicio de enseñar, así en ésta como en todas las otras clases, dos horas y media por la mañana y otro tanto por la tarde. Y cuando comienza la escuela, entrando el Maestro con los alumnos al tañido de la campanilla común, y recitadas las preces acostumbradas en todas las clases, hace inmediatamente que estudien la lección durante un cuarto de hora. Luego la va tomando uno a uno, seis u ocho líneas cada cual, anotando con un lápiz dónde termina cada cual para evitar repeticiones. Si después de leer todos sobra tiempo, empléase en hacer repetir silabeando de memoria palabras latinas del Salterio, examinando el número de sílabas y cómo se separan, hasta que toque la campanilla que señala el fin de las clases. Los muchachos se corrigen unos a otros y los más diligentes reciben en premio alguna estampa. Por la tarde, después de haber recitado individualmente la lectura, se les enseña en voz alta el principio de la Doctrina cristiana y las oraciones necesarias. Terminadas las clases y dichas las preces de costumbre se les manda a casa. Cada cuatro meses se hace examen general en todas las escuelas; y los alumnos que se encuentra haber adelantado pasan a la escuela inmediata superior. Y así los de esta clase del Salterio pasan a la siguiente, llamada la 7a.

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[3] En ésta se enseña a leer de corrido con libros en vulgar, como El libro de las Vírgenes, la Doctrina cristiana y otros libros espirituales de buena y clara estampación. Y como habrá alrededor de 130 alumnos se dividen en dos clases, separando siempre los más diligentes en la clase superior llamada la 6a. y en estas dos clases cuando acaben la lectura se entretienen en competiciones silabeando algunas palabras en vulgar difíciles y algunas abreviaturas, de gran provecho para pasar después a la clase de Escritura. En estas dos clases de lectura, así como en las otras superiores, se dividen los alumnos en adversarios y oficiales, organizando la competencia entre ellos, y al que lee mejor en un libro en vulgar abierto al azar por el Maestro se le nombra emperador, el cual tiene el privilegio de otorgar dos o tres veces gracia durante una semana a los alumnos ahorrándoles el caballo [castigo]. De esta clase superior de Lectura corrida se pasa a los alumnos más diligentes a la clase de Escritura, llamada la 5a.

[4] En ella son, normalmente, alrededor de 140 alumnos, con dos Maestros. Por la mañana se les hace leer distintamente y contar de memoria.

Esta sesión de la mañana está dividida en tres grupos u órdenes: el primero es de los principiantes en la escritura; el segundo es el de aquellos que han de colocarse en algún empleo, a los que se les enseña el ábaco toda la mañana, según su capacidad; el tercero de los que quieren continuar las letras, a los cuales se les hacen aprender de memoria los nominativos. Y por la tarde, se enseña a escribir con facilidad a todos de modo que en el espacio de tres o cuatro meses los que tienen buen pulso adquieran una suficiente forma de letra.

[5] De esta clase pasan los alumnos al Arte o clase inferior de Gramática llamada la clase 4a.

En ella se enseña a declinar bien los nombres simples y los compuestos, tanto de idénticas como de diferentes declinaciones y a conjugar bien los verbos. Además las concordancias y los tiempos del verbo. Ésta, como las otras tres restantes clases de Gramática se divide en dos grupos: Romani et Carthaginenses / o Pars Pia et Pars Angelica / o Equites et Pedites / o Legio velox et Legio florens. En estas cuatro clases, la primera tarea escolar de cada mañana es recitar de memoria seis u ocho preguntas de la doctrina cristiana. Y cuando los alumnos están bien fundados en las concordancias y en conocer si una palabra es agente o paciente en la oración, pasan a la clase 3a.

[6] Se enseñan en ella las Reglas de los verbos activos y pasivos fundamentándoles bien en ello; y si habiendo terminado de explicadas no llega aún el tiempo del examen se pasa adelante con los verbos neutros, etc. En esta misma clase se explican todas las mañanas los Ejercicios o Diálogos de Luis Vives. Pasan de aquí a la 2a clase.

[7] En la cual se enseñarán las Reglas de los verbos personales e impersonales y los Adverbios locales, etc. Todas las mañanas se comentan las Epístolas familiares de Cicerón. Al final del año van de esta clase al Colegio Romano, y cuando se hacen los exámenes en las escuelas pasan a la 1a clase donde se le enseñan los gerundios, supinos y participios, y el resto de la gramática hasta las humanidades. Se comenta Cicerón -De Officiis- y Virgilio. De aquí pasan algunos alumnos a escuchar Lógica, otros entran religiosos, otros cursan las Humanidades en el Colegio, o van a la 1a o a la 2a.

[8] A los citados alumnos se proveerá de papel, pluma y tinta, porque se ve por experiencia que algunos no sacan el provecho que debieran por falta de papel o pluma o tinta. Todos se recibirán con el testimonio de pobreza expedido por su Párroco. Y ningún alumno llevará nada al Maestro, ni siquiera como muestra de afecto, si antes no tiene el permiso del Prefecto.

B. [9] En cuanto a las cosas espirituales son adiestrados los alumnos de la manera siguiente. Todas las mañanas, tras el toque de la campana del Colegio, se congregan en el Oratorio donde, invocado el auxilio del Espíritu Santo, se rezan las letanías de la Santísima Virgen y oyen todos la Misa.

Se confiesan una vez al mes. Y el día anterior a la confesión se les enseña cómo hacerla bien. Los de comunión comulgan todos los primeros domingos de mes, y los más devotos, cada ocho días. Otros, cada quince días. A todos igualmente se les enseña cómo deben comulgar fructuosamente.

[10] Los domingos y fiestas, por la mañana se congregan en el Oratorio, y primero, oyen algo de lectura espiritual; después, se les hace una corta exhortación. Terminada ésta, los mayores cantan el Oficio de Nuestra Señora y los pequeños en otro Oratorio rezan el Rosario de la Virgen a dos coros, con asistencia de dos Maestros. Terminado lo cual, todos oyen la Misa y se les manda a casa.

[11] Todos los martes y sábados, después de la escuela, se tiene media hora de Exhortación espiritual en el Oratorio a todos los alumnos mayores, y en otro Oratorio o departamento a los pequeños, a cada grupo según su capacidad.

[12] Todos los días, desde el comienzo de la clase hasta la salida, se tiene la Oración continua de nueve alumnos, con la asistencia de un sacerdote letrado, que instruye a los alumnos en el modo de hacer oración, y dura media hora; luego cambian otros nueve. La oración se hace por la exaltación de la Santa Iglesia Romana, por la extirpación de las herejías, por la unión de los príncipes católicos y, en particular, por los bienhechores ordinarios del respectivo colegio. A esta oración asisten, por orden sucesivo, todos los alumnos, comenzando por la primera hasta la última clase.

[13] Se tiene particular cuidado de la honestidad evitando rigurosísimamente todas las ocasiones. Con esta diligencia y con la frecuencia de Sacramentos, por la gracia del Señor se conservan los alumnos en gran pureza; y muchísimos de ellos, cuando alcanzan de edad, toman el hábito de religiosos en diversas Órdenes religiosas.

[14] Se coloca asimismo en sitio público la lista de las prácticas espirituales que cada día deben hacer los alumnos en sus casas, para que todos puedan copiarlas, el modo de examinar la conciencia y la dirección y actos de las virtudes teologales que deben hacerse todas las mañanas y los actos de las demás virtudes.

C. [15] Hay, además, unas normas firmadas por el Prefecto, que deben observar todos los escolares, y son las siguientes:

Ningún alumno puede llevar a la escuela parientes, vecinos u otros escolares sin licencia del Prefecto.

[16] Todo escolar debe confesarse por lo menos una vez al mes, y los de comunión comulguen todos juntos en el Oratorio de la escuela una vez al mes.

Asimismo todas las mañanas lleguen todos a hora para oír la Misa en dicho Oratorio.

Todos los domingos y fiestas acudan todos al Oratorio, bajo la pena de expulsión de la escuela para los desobedientes.

[17] Sean todos obedientes al Prefecto y al Maestro que les corresponda, y muestren gran reverencia a los demás Operarios.

Cuando toque a una clase la Oración continua vayan pronto y con orden a dicha oración.

Todos los escolares estén con modestia en sus escuelas y en silencio.

No vayan de una escuela a otra, ni los mayores traten con los pequeños. No desprecien ni molesten a nadie, no sean escandalosos ni inmodestos por la calle, ni entren en las casas.

Ningún alumno quede en las escuelas bajo concepto alguno, una vez dadas las veintitrés y media.

[18] Ningún alumno puede llevar a la escuela clase alguna de armas, cuchillos ni cortaplumas; ni tinteros de cuerno extraordinarios o cosa semejante.

Los escolares no deben ofenderse a puñetazos, bofetadas ni cargas, ni tirarse pedradas, ni usar palabras deshonestas, ni decir bajezas, injurias o acusaciones.

[19] Ningún alumno puede salir de su clase sin licencia de su Maestro.

 Los escolares no deben manchar ni escribir en las paredes, bancos, cátedras, ventanas ni puertas, ni rayar con el cortaplumas.

[20] Todos deben abstenerse de leer libros perniciosos o disolutos, y quien fuere hallado con algún libro semejante será gravemente castigado.

Finalmente, no vayan a espectáculos públicos, comedias, charlatanes, juegos y cosas semejantes, ni tomen parte en recitados públicos sin licencia del Prefecto.

D. [21] Normas que observarán los Operarios. Todos los Operarios deben ser obedientes a los decretos de la Congregación; de lo contrario, el que los contravenga será expulsado si se juzga conveniente.

Todos los Operarios que no son de Misa, comulguen todos los domingos en el Oratorio de casa y todos los días oigan la Misa.

Todos asistan a la oración mental y a todos los demás ejercicios comunes.

[22] Entren todos a clase al toque de la campana y en ella ejercítense segÚn la capacidad de los alumnos, con los cuales no se mostrarán parciales, sino que tratarán a todos por igual; no hagan caricias a ninguno en particular.

[23] Preocúpese todo Operario de hacer que sus alumnos se confiesen al menos una vez al mes, enseñándoles a hacerla bien; y haga que los mayores comulguen en el Oratorio, instruyéndoles para que lo hagan con el mayor fruto.

[24] Fuera de la escuela no traten con ningún alumno separadamente.

No pidan ni reciban cosa alguna de los alumnos ni de sus padres, aun cuando sea en señal de agradecimiento, sin previa licencia del Prefecto; y sirva para la comunidad.

[25] Castiguen a los alumnos solamente con la mano abierta, o con el caballo por encima de la ropa; y si alguno mereciera un castigo mayor envíenlo al Prefecto.

Ningún operario vaya a casa de los alumnos sin licencia del Prefecto.

Ningún Operario salga de casa sin licencia del Prefecto o, en su ausencia, del sacerdote más antiguo.